Kin

Kin es una carta de amor a mi sobrino. 

La instalación se pensó como una proyección envolvente de color, como ejercicio meditativo para celebrar la llegada del Solsticio de Verano. Es una invitación a la contemplación de lo que nos rodea, como lo solían hacer nuestres antepasades; el redescubrimiento de las cosas que ya no vemos.

El primer video es una cálida brisa que abraza e ilumina. El segundo video muestra una montaña, pero podría ser una montaña iluminada por un sol aquí o en cualquier otre planeta. Me gusta representar a los hombres como montañas. Aquí la montaña representa a un niño pero también representa posibilidad y el paso del tiempo. Lo que deseo es que Teokin esté en sintonía con su cuerpx, deseo que sea sensible a lo que lx rodea, que vea más allá de su realidad. Que esté consciente de los privilegios con los que nació, y que siempre cuestione todo lo que lx obliguen a aprender. 

Podemos estar en muchos lugares, podemos tratar de huír. Pero nunca vamos a poder escapar de nosotrxs mismxs. Kin es para mi volver a habitarnos y aprender a habitar con amor y respeto, aunque al principio no tengamos idea de cómo hacerlo.